Morita tiene 4 años y llegó desde Melgar en busca de una segunda oportunidad. Fue rescatada con hongos, alopecia, otitis, pulgas y garrapatas, pero gracias a sus cuidados ha salido adelante. Además, fue diagnosticada con síndrome de Cushing, una enfermedad hormonal que provoca que su cuerpo produzca exceso de cortisol y requiere tratamiento y controles de por vida. Aun así, puede disfrutar de una excelente calidad de vida con los cuidados adecuados. Es una perrita mediana, esterilizada, noble y muy cariñosa, que solo espera encontrar una familia que la quiera tal como es y le demuestre que nunca más tendrá que volver a sufrir.