Carbonara es consentida, amable y muy tranquila. Disfruta la compañía, los espacios calmados y las personas que saben que el amor más bonito muchas veces viene en forma de patas y naricita húmeda. Después de todo lo vivido, merece un hogar donde pueda descansar, sentirse segura y recibir todo el cariño que tiene guardado para dar. Adoptar un perro adulto es abrirle la puerta a un compañero noble, agradecido y lleno de amor sincero. Carbonara no necesita mucho para ser feliz: una cama cómoda, caricias y una familia para siempre.