Rosalia llegó desde Melgar cuando apenas tenía 1 año, enfrentándose a un estado de salud muy delicado. Fue rescatada con desnutrición severa, ectoparasitismo, mucosas pálidas y una fuerte infección que le causaba secreción ocular y nasal mucopurulenta y conjuntivitis en ambos ojos. Además, fue diagnosticada con distemper (moquillo), aunque afortunadamente no presentaba signos neurológicos.
A pesar de todo lo que tuvo que enfrentar siendo tan joven, Rosalia siguió adelante y hoy merece conocer una vida llena de cuidados, tranquilidad y amor. Es una perrita mediana que busca una familia que le dé la oportunidad de dejar atrás su pasado y descubrir todo lo bonito que todavía tiene por vivir.